Mohana (Polinesia)
Su belleza recorre los mares como un faro que ilumina y hiere a la vez. En su mirada se esconde el cansancio de enfrentar, día tras día, miradas invasivas y manos que no respetan. Su reto: mantener la gracia, levantar límites invisibles, protegerse sin dejar de brillar. Bajo esa calma aparente, late el deseo de un lugar donde su cuerpo no sea campo de batalla.
Veladuras al óleo integradas con collage, 30 x 40 cm, 2024.
Mohana (Polinesia)
Su belleza recorre los mares como un faro que ilumina y hiere a la vez. En su mirada se esconde el cansancio de enfrentar, día tras día, miradas invasivas y manos que no respetan. Su reto: mantener la gracia, levantar límites invisibles, protegerse sin dejar de brillar. Bajo esa calma aparente, late el deseo de un lugar donde su cuerpo no sea campo de batalla.
Veladuras al óleo integradas con collage, 30 x 40 cm, 2024.
Sunita (India)
El sol ha marcado su piel y el tiempo se adelantó en su rostro. Nunca conoció la escuela, sólo la tierra, el matrimonio, los hijos y un destino impuesto demasiado pronto. En su mirada habita la resignación, pero también la dignidad silenciosa de quien sostiene la vida con sus manos.
Veladuras al óleo integradas con collage, 30 x 40 cm, 2015.
Sunita (India)
El sol ha marcado su piel y el tiempo se adelantó en su rostro. Nunca conoció la escuela, sólo la tierra, el matrimonio, los hijos y un destino impuesto demasiado pronto. En su mirada habita la resignación, pero también la dignidad silenciosa de quien sostiene la vida con sus manos.
Veladuras al óleo integradas con collage, 30 x 40 cm, 2015.
Maarja (Estonia)
Entre las cuerdas de su violonchelo se esconde una risa traviesa, la promesa de un talento que aún no imagina su vuelo. A sus pocos años ya ilumina con música un hotel elegante, sin sospechar que el mundo espera más allá de esos muros. Su mirada mezcla inocencia y ambición, como si la música supiera un secreto que ella todavía no se atreve a escuchar.
Veladuras al óleo integradas con collage, 30 x 40 cm, 2024.
Maarja (Estonia)
Entre las cuerdas de su violonchelo se esconde una risa traviesa, la promesa de un talento que aún no imagina su vuelo. A sus pocos años ya ilumina con música un hotel elegante, sin sospechar que el mundo espera más allá de esos muros. Su mirada mezcla inocencia y ambición, como si la música supiera un secreto que ella todavía no se atreve a escuchar.
Veladuras al óleo integradas con collage, 30 x 40 cm, 2024.
Dineo (Botsuana)
Exuda alegría aun cuando su jornada empieza antes del alba y termina entrada la noche. Lava, limpia, atiende, cocina: todo pasa por sus manos. El cansancio se adivina en su cuerpo, pero en sus ojos persiste una luz discreta, la convicción de que este esfuerzo vale más que el destino al que parecían condenadas tantas mujeres a su alrededor.
Veladuras al óleo integradas con collage, 30 x 40 cm, 2016.
Dineo (Botsuana)
Exuda alegría aun cuando su jornada empieza antes del alba y termina entrada la noche. Lava, limpia, atiende, cocina: todo pasa por sus manos. El cansancio se adivina en su cuerpo, pero en sus ojos persiste una luz discreta, la convicción de que este esfuerzo vale más que el destino al que parecían condenadas tantas mujeres a su alrededor.
Veladuras al óleo integradas con collage, 30 x 40 cm, 2016.
Chantal (Congo)
El hambre y la guerra la arrancaron de su tierra. Ahora sobrevive entre mercados y parques en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, vendiendo artesanías, durmiendo en una caja de cartón. En sus labios asoma una media sonrisa pícara, la de quien sabe que incluso el cuerpo puede volverse moneda de cambio. En sus ojos, sin embargo, late una fuerza obstinada: la de no rendirse.
Veladuras al óleo integradas con collage, 30 x 40 cm, 2020.
Chantal (Congo)
El hambre y la guerra la arrancaron de su tierra. Ahora sobrevive entre mercados y parques en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, vendiendo artesanías, durmiendo en una caja de cartón. En sus labios asoma una media sonrisa pícara, la de quien sabe que incluso el cuerpo puede volverse moneda de cambio. En sus ojos, sin embargo, late una fuerza obstinada: la de no rendirse.
Veladuras al óleo integradas con collage, 30 x 40 cm, 2020.
Misozi (Zambia)
Sus ojos guardan un lenguaje profundo, más elocuente que cualquier palabra. La sequía arrasó con su tierra y con su infancia, entregada en matrimonio a los 13 años por unas monedas. A los 20 ya había sido abandonada por su marido, quien la dejó para casarse con otra niña. En su mirada habita esa herida, pero también la determinación silenciosa de sostener la vida a pesar de todo.
Veladuras al óleo integradas con collage, 30 x 40 cm, 2017.
Misozi (Zambia)
Sus ojos guardan un lenguaje profundo, más elocuente que cualquier palabra. La sequía arrasó con su tierra y con su infancia, entregada en matrimonio a los 13 años por unas monedas. A los 20 ya había sido abandonada por su marido, quien la dejó para casarse con otra niña. En su mirada habita esa herida, pero también la determinación silenciosa de sostener la vida a pesar de todo.
Veladuras al óleo integradas con collage, 30 x 40 cm, 2017.
Estrella (Ecuador)
Ella soñó más allá del sol que levantaba a su madre cada mañana. Entre libros y desvelos, Quito la recibió con una beca, promesa de otros caminos. Hoy, mientras la ciudad duerme, ella gobierna un hotel con manos firmes y corazón alerta, reclamando en silencio la equidad que el día le niega.
Veladuras al óleo integradas con collage, 30 x 40 cm, 2023.
Milena (Croacia)
Entre cuentas y cálculos, esta maestra en Economía sueña rutas que su pequeño país no le permite andar. Sirve mesas en Dubrovnik Palace, y su gesto plácido no es resignación, sino convicción: elige estar aquí, anclada a su familia, su cultura y sus raíces.
Veladuras al óleo integradas con collage, 30 x 40 cm, 2022.
Milena (Croacia)
Entre cuentas y cálculos, esta maestra en Economía sueña rutas que su pequeño país no le permite andar. Sirve mesas en Dubrovnik Palace, y su gesto plácido no es resignación, sino convicción: elige estar aquí, anclada a su familia, su cultura y sus raíces.
Veladuras al óleo integradas con collage, 30 x 40 cm, 2022.
Estrella (Ecuador)
Ella soñó más allá del sol que levantaba a su madre cada mañana. Entre libros y desvelos, Quito la recibió con una beca, promesa de otros caminos. Hoy, mientras la ciudad duerme, ella gobierna un hotel con manos firmes y corazón alerta, reclamando en silencio la equidad que el día le niega.
Veladuras al óleo integradas con collage, 30 x 40 cm, 2023.
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